Llevo quizás cinco horas mirando a través de la ventana de mi oficina, mirando como nuestro edificio se refleja en el del frente, cinco horas eternas, en la cual pareciera que el tiempo se detuvo, me fijo en el cordón todo enredado de mi teléfono, ese teléfono que no ha sonado en todo el día, raro no?.
viernes, mayo 8
5pm de un viernes
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