Me prometí que no lo volvería hacer, fue tan desagradable la última vez que lo hice, que me propuse no volver a hacerlo. Me fallé. No tengo explicación ni excusas que me salven. Por qué lo habré hecho? Por curiosidad quizás?
En fin, ya no puedo volver atrás, crucé el torniquete, segundos después de haber acercado mi tarjeta bip al lector, voy apretujado en un carro del metro, con el olor a pachulí barato que se cuela por mis fosas nasales.