lunes, agosto 10

Día extra en Praga

Llevaba casi veinte días viajando por Europa, con mi mochila a cuesta, de hostal en hostal. Todo había resultado sin problemas, incluso pude superar mi bloqueo idiomático en el aeropuerto de Londres, cuando una policia me interrogaba del por qué de mi atrevimiento de entrar a las tierras de la reina. Repetir "Sorry, I don´t understand", recibir más preguntas, y sólo atinar a mostrar y mostrar papeles que justifican mis vacaciones, que no soy un lanza de exportación, de los muchos que exporta Chile al mundo, habrán pensado en ponerles una etiqueta, PRODUCT OF CHILE, para subirles el pelo? Quién sabe.

En fin, logré entrar, conocí cuatro chilenos en cuatro días, el acento que le dicen, ese que nos hace renocibles en cualquier parte del mundo, aunque más bien diría que son las incontables veces que decimos weón, wea en una frase de aunque sería dos palabras, "weón mira... la reina" o "cácha la weaaaa", bueno esos mismos cuatro chilenos al igual que yo, en diferentes días tuvieron o tendríamos como destino Praga, la capital de la República Checa, esa que tiene la bandera parecida a la chilena, pero sin estrella.

A falta de estrella, los checos tienen letras raras, y por supuesto, no hablan español ni inglés, sino checo, los únicos en el mundo, pero sin importarles eso, siguen hablando checo. Usan también las coronas checas. Así que ahi estaba, parado en el aeropuerto de Praha (así le dicen ellos), tratando de entender como llegar a mi hostal, tomo un bus que me lleva a la estación del metro, le pregunto a una rubia de pelo corto si esa era la estación terminal del bus. Me sonrié y asiente. Otra pareja de checos me ayuda a entender como entrar al metro, las indicaciones sólo están en checo, el boleto que compré para el bus también me sirve, es como el Transantiago, pero con menos gente.

Llego a mi estación, mi mapa de Lonely Planet falla por primera vez, no sale marcada en el mapa, el metro tampoco tiene los mapas del entorno, esos que sirven para ubicarse cuando uno está perdido. Salgo a la superficie, no sé donde estoy, regreso a la estación busco sin éxito el mapa de entorno. Vuelvo a la superficie, con cara de "hola, soy turista, estoy perdido" trato de comunicarme con los nativos europeos, en inglés, les muestro donde pretendo ir, sigo las indiciciones y me pierdo, camino y camino, sé que voy en la dirección contraria... pero no sé donde ir. Luego de casi una hora, cuando la noche esta pronta a llegar, encuentro mi hostal ubicada a cinco minutos de la estación del metro. No lo puedo creer.

Días después, luego de despedirme de Bernardo, el brasileño que conocí en el hostal, me dirigo con mi mail de comprobante a retirar mi pasaje a la boleteria de la estación de trenes, sorpresa la señora no habla inglés... si se lo imaginaron bien, habla checo. Trato de explicale, que existe un país llamado Chile, donde conocemos el internet y las compras online, aun estoy seguro de que no me entendió, la cosa es que regreso más tarde con mi mochila y mi mail, me subo al tren, explico toda la historia de nuevo, que la maquina para retirar el pasaje sólo estaba en Italia, y yo iba para allá, etc etc etc... El inspector luego de creerme, toma mi mail y me dice: -Sí, éste papel te sirve, el único problema es que es para mañana!!!


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