Mentalmente vuelvo a mi departamento, en donde ese silencio dominaba mi habitación esa madrugada, hasta que despierto abruptamente por el movimiento de lo que hasta ese momento creía era un simple temblor, cuya magnitud se intensificaba por la altura en que me encontraba.
Vuelvo a mi descenso, por esa escalera vacía, abro la puerta que me comunica al primer piso, el silencio se rompe, gran parte de los habitantes del edificio estaban ahí envueltos en frazadas, con cara de sueño. Los imagino en la cubierta del barco, tratando de salvarse.
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