lunes, octubre 19

Dando pena

Miraba los autos en el estacionamiento a través de la persiana entreabierta de la ventana, estaba sentado en una pequeña habitación de la clínica. Sin poder ver mi cara, era capaz de darme cuenta que no era una buena imagen, nada grave pasaba, pero como buen hipocondríaco puse toda la actitud de enfermo mientras la tecnologa cambiaba las concentraciones de metacolina y me hacia respirarlas por un tiempo, para después tomar la respectiva medición de capacidad pulmonar.

Le pregunto si debo tener alguna reacción en especial, para generarla mentalmente y sentir que moría lentamente, lenta y cruelmente. Nada, nada de lo que debía sentir estaba ocurriendo. Minutos más tarde, mientras espero en la sala recibo el sobre con los resultados. Pienso mientras saco el informe, que estoy pésimo, obvio no tengo asma... todos mis síntomas se van al tacho de la basura... salgo de la clínica, mejor que nunca.

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